31.8.16

Confesión del fin

A veces siento que no puedo separarme de una persona, así sea un amigo o conocido que me haya tratado mal en el pasado, siento que es mi obligación permanecer al lado de ese sujeto ingrato y aconsejarlo, bromear y compartir mi cariño.  ¿Seria por lealtad o por estar acostumbrado a su compañía?

Ya no mas.

En el transcurso de estos días he dejado atrás a varias amistades que me eran toxicas y que con cada ruego a permanecer a mi lado yo era el único que salia lastimado. Empece exponiendo al que se avergüenza de su pasado y quiere ocultar los deseos ocultos que tuvo, luego me separe de ese ser manipulador que quiere lograr sus metas sin importar a quien dañe y siempre con una sonrisa y el nombre de un Dios y un santo en sus labios, finalmente me aleje de quien dice ser mi amigo, el ser con mil defectos que no sabe como seguir y oculta con vergüenza sus actos odiándome para no mostrar que mi felicidad lo daña y que confunde ayuda con caridad. Pero aun falta una persona, alguien que me es mas difícil de alejar y quien me envenena mas que los demás, esa persona me daña, se burla de mi y desea manipularme, patearme a pesar de que ya estoy en el piso pero... extrañamente dice que me ama... Debo alejarme de ese ultimo pues es el mas peligroso pero es el mas difícil de repeler.

No se que logro al lanzar estas palabras al mundo, es muy posible que nunca sean leídas pero por lo menos están expuestas en la internet, para que viajen por el cyber espacio hacia las estrellas y susurren a los dioses eléctricos que aun estoy vivo, que aun lucho por saber que hay mas allá del horizonte y no deseo renunciar a esta maravillosa aventura que hay ante mi... Aun no.

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