14.5.14

La trampa de Helheim - Parte Diez

- ¡Ya regresó! ¡Esta aquí! – gritaba la anciana agarrándose de las paredes del ascensor  y golpeándolas una y otra vez mientras balbuceaba una oración en latín.
- Cállese vieja tonta – exclamo Darío apoyándose de una pared cerca del cadáver del drogadicto – gastara el poco aire que nos queda.
El ascensor empezó a temblar, las luces parpadearon y luego todo se oscureció.
- ¿Están bien? – pregunto Michael
- Vamos a morir, vamos a morir – sollozaba la anciana.
- Cálmense – dijo Yeun, el joven asiático mientras sacaba una caja de fósforos – la policía está aquí y se asegurara de sacarnos.
Yeun encendió la cerilla mientras los demás observaban al joven con la pequeña llama entre sus dedos mientras sonreía nervioso.
- Todo estará bien.
Y mientras se calmaban la cerilla se fue extinguiendo hasta que la oscuridad regreso al interior del elevador.
Un grito se escucho en las tinieblas del lugar y sonidos de garras penetrando la carne mientras alguien parecía ahogarse y escupir al tiempo que caía al suelo al mismo tiempo que las luces regresaban dentro del elevador de carga.
- ¡Oh por Dios! – grito Yeun observando el cuerpo de la anciana en el piso escupiendo grandes cantidades de sangre mientras su cuerpo se sacudía.
- Pronto denle la vuelta – balbuceo la universitaria sin poder moverse de la esquina donde se encontraba.
Al darle la vuelta observaron que toda su garganta estaba destrozada y sus ojos aun parpadeaban llenos de terror.
- ¿Qué paso? ¿Qué demonios sucedió? – resonó una voz por el altavoz.
- Él lo mato, debió ser él – balbuceo la universitaria señalando al joven asiático.
- ¿Yo? Tú estabas tan cerca de la vieja como yo, bien pudiste haber sido tú – se defendió Yeun.
- ¡Basta! – grito el detective a través del altavoz – concejal Hernández, présteme atención, revise a cada uno de los allí presentes y asegúrese de sacar cualquier objeto corto punzante que pudieran tener.
- Pero, pero, ¿Por qué yo?
- Señor, haga lo que le digo y luego usted señor Freedom haga lo mismo con el concejal después de eso cada uno de ustedes se mantendrá su distancia los unos de los otros, ¿me escucharon?
Todos asintieron con la cabeza en silencio y confundidos.
- ¿Me entendieron? – grito el detective
- Si, lo entendimos – exclamo el concejal mientras empezaba a revisar a cada uno de los allí presentes.
- No podemos dejarlos allí – dijo Marco mientras era revisado por el concejal.
- El muchacho tiene razón – susurro el detective sin darse cuenta que aun tenía el botón del altavoz aun aplastado.
- ¿Podemos mover los cuerpos? – pregunto Michael observando la cámara de seguridad.
- ¿Eh? Sí, claro, coloquen ambos cuerpos en un una esquina hasta que podamos sacarlos de allí pero solo cuando se termine la revisión y me muestren lo que han encontrado.
El concejal siguió revisando a cada uno de los sobrevivientes sacando los sobres con letras doradas y los celulares colocándolos en el piso del elevador, luego el mismo caballero fue revisado por Michael. Ninguno tenía ningún arma pero por primera vez todos se percataron de los sobres que habían tenido en su poder, el muchacho se acerco a los cadáveres y los reviso con febril desesperación encontrando para su sorpresa el mismo tipo de sobres en poder de los cuerpos.