20.4.14

Historia de Terror con La Condesar... ¿O no?



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La trampa de Helheim - Parte Cinco

La anciana mujer empezó a llorar al igual que la universitaria mientras Michael y Darío  permanecían observando el cuerpo desde distintas esquinas del elevador, los demás no se atrevían a mirar siquiera lo que había sucedido y se aglomeraban en el teléfono tratando de comunicarse con Farías gritando  en el auricular al unísono sobre lo que había sucedido.
El elevador empezó a temblar y moverse ligeramente mientras las luces se encendían y apagaban hasta que un sonido estridente hizo que todos se callaran y se encogieran en el suelo tapándose los oídos sin entender lo que sucedía a su alrededor.
- ¿Se encuentran bien? – exclamo una voz por el altavoz.
- ¿Qué está pasando aquí? – pregunto la joven universitaria sin poder controlar sus lagrimas.
- Miren, se ha podido restablecer la electricidad pero aun no sabemos porque no se mueve su ascensor así que intentaremos…
- Déjese de excusas – reclamo Darío observando la cámara de seguridad – ustedes no saben quién soy yo – exclamo moviendo ligeramente su bigote cano.
- Señor, le aseguro que estamos haciendo lo que podemos, ¿Qué le sucede al sujeto que está allí? – pregunto el supervisor moviendo ligeramente la cámara de seguridad.
- ¡Esta muerto! ¿no puede ver que está muerto? – exclamo la muchacha abrazando más aun su bolso.
Hubo unos instantes de silencio que solo se veían interrumpidos por la estática del intercomunicador y el llanto de la universitaria.
- Está bien – empezó a decir el supervisor tratando de contener el nerviosismo en su voz mientras tragaba saliva – mantengan la calma, los bomberos ya se fueron pero puedo llamar a la policía, el departamento de mantenimiento sigue trabajando en el elevador, mantengan la calma – repitió antes de cortar la comunicación. 
La luz blanca del ascensor  estaba encendida iluminando a la perfección el cadáver del muchacho mientras los demás ocupantes del lugar parecían hipnotizados por lo que había sucedido.
- Mi madre me conto una historia sobre algo parecido a esto – mascullo la anciana secándose las lagrimas con sus manos temblorosas
- Esto es absurdo – interrumpió el adolecente sacando un celular de su bolsillo – debo llamar a casa y todo se solucionara.
- No creo que te funcione aquí – le dijo Michael.
Un timbre anuncio que era imposible generar la llamada por el momento y una grabadora lo confirmaba.
- ¿Lo ves? – dijo Michael – este tipo de maquinas están ahora diseñadas para bloquear señales de celulares, en especial esta marca.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunto el muchacho incomodo
- Debo saberlo, yo los diseño.
Unos instantes de silencio transcurrieron nuevamente e incluso Darío y Michael se atrevieron a mover el cuerpo de Antonio hacia una esquina y cubrirlo con el saco del caballero para evitar mirar su rostro deformado en sus últimos instantes de vida.
- Gracias – susurro la universitaria sin quitar la mirada de la mancha negruzca en el piso del elevador – no podía soportar estar cerca de aquel cadáver por más tiempo.

A varios metros sobre las cabezas de aquellas personas un hombre de piel oscura observaba en silencio cada uno de los numerosos monitores que abarcaban el edificio de oficinas pero cada vez que sus ojos rojizos por la falta de sueño recorrían los pantallas siempre volvían a una imagen de la parte inferior izquierda donde se exhibían a un grupo de personas atrapadas en el elevador de carga, sus manos manipularon un par de botones y se extendieron a un teléfono externo haciendo una tercera llamada a la policía esperando que esta vez no les respondiera una grabadora pidiéndole que se mantuviera en la línea. 

Siete pecadores entran en el salón, la oscuridad los atrapa, siete almas manchadas con sangre de inocentes serán juzgadas por ángeles y demonios en la reunión precedida siempre por Leviatán cuando el seis se convierta en siete a las tres y treinta y tres de la tarde” recito la anciana de forma monótona mientras su mirada se perdía en el cuerpo sin vida cubierto con el saco gris de Darío.