16.3.13

Buscando al Pajaro Rojo - Sexta Parte


LA EXTRAÑA FAMILIA


La oscuridad se disipaba lentamente y la luz se filtraba con suavidad por entre los parpados cerrados de Rodrigo. << ¿Dónde estoy? >> Balbuceo este tratando de recordarlo todo. El dolor de tratar de recordar la razón de su desmayo hacia que su cabeza le empezara a latir de forma punzante y cuando observo a aquel sujeto vestido de diablo observándolo con preocupación todos los recuerdos se le amontonaron en la cabeza. Su primera reacción fue saltar de donde estaba recostando y refugiarse en una esquina asustado.

-          Calma boy – dijo el hombre vestido de diablo mientras se sacaba el maquillaje rojo y mostraba su rostro real – solo era un disfraz.

Al tomar en cuenta de que se trataba de un disfraz  Rodrigo examino con curiosidad el lugar donde se encontraba. Las sillas de plástico y madera, las lámparas de lava, una anciana con el pelo teñido de morado durmiendo, aquel hombre vestido de diablo que lo observaba con preocupación y en el fondo en un cuarto cercano se vislumbraba una muchacha de pelo corto que no prestaba atención a la situación que ocurría en la sala    – estaba mas ocupada pintándose las uñas de los pies- todo el conjunto parecía una extraña ilusión pues nunca había visto nada parecido a lo que esa gente poseía pero quien mas le llamo la atención fue aquella muchacha menuda quien parecía estar en otro mundo muy aparte del de él o el de aquella curiosa familia.

-          ¿Dónde estoy?- pregunto Rodrigo
-          Estas en mi casa boy, me llamo Thomas – dijo el hombre con el disfraz de diablo.
-          ¿Son la nueva familia?
-          Así es – dijo el hombre mientras lo examinaba con preocupación.

Rodrigo no pudo evitar esbozar una sonrisa al observar que sobre toda esa capa de excentricidad era tan humanos y normales como cualquiera de sus amigos excepto tal vez aquella muchacha.

-          Te presentare a toda la familia – dijo el hombre – pero antes déjame quitarme el disfraz, igual se me hizo tarde para el evento.
-          Ok – respondió el joven mientras se acomodaba en aquel asiento que parecía derretirse bajo sus nalgas.

Todo a su alrededor parecía tan extraño pero al mismo tiempo tan común. Casi como aquella gitana, su baile regreso a su mente como un fantasma que acosa sus pensamientos. Con la intención de olvidar aquella muchacha que acosaba sus pensamientos Rodrigo dirigió su atención a aquella muchacha. Con paso temeroso camino hasta el umbral del cuarto observándola mientras ella permanecía absorta pintándose las uñas de los pies cuidando cada detalle en el proceso, como un rito aprendido en su niñez. En silencio.