2.4.12

Precuela: El Septimo Vertice (Archivo 8)

Los tres científicos respiraron casi aliviados cuando el eco de los tacones de Khalú dejó de resonar por el sótano; Brennan se dejó caer pesadamente sobre una silla y Rossenbaum llevándose una mano al rostro y con la otra sosteniéndose para no caer al suelo, empezó a sollozar ahogadamente; como si

hubiera hecho un esfuerzo sobrehumano para no hacerlo frente a esa mujer. Agatha al darse cuenta del estado de su compañera se acercó a ella sosteniéndola para ayudarla a sentarse.


- ¿Qué hacemos ahora? – preguntó Brennan – Se llevaron al tipo, nos quitaron la razón que nos volvía útiles a ellos ¿Qué haremos ahora?

- Hacer lo que nos ha pedido esa mujer – respondió De Souza – debemos perfeccionar el plasma sintético-

- El plasma sintético está terminado, Agatha – respondió Cira Rossenbaum – no era una chanza lo que le dije sino toda la verdad. No hay nada más que podamos hacer con eso, realmente no hay más vueltas que dar con la creación del plasma ya hemos llegado hasta donde la ciencia lo permite; no hay más que hacer.

- ¡No es posible! – dijo Agatha pasándose una mano temblorosa por la fr


ente – Entonces no tardaremos en morir, definitivamente estamos en nuestros últimos días.

- Sí, así es – dijo Rossenbaum – pero no nos iremos sin dejar un legado aquí.

- ¿Qué es lo que quieres decir, Cira? – preguntó Brennan

- Quiero decir que la humanidad no morirá con nosotros, compañeros. Nuestro deber es perpetuar nuestra especie a como dé lugar.

Este comentario dejó extrañados a los otros dos compañer

os quienes se miraron mutuamente antes de intentar formular una pregunta; mas, como si Cira les hubiera leído las mentes se apresuró a reír entre dientes mientras se levantaba y se dirigía hacia las mesas de los instrumentos.

- No se preocupen que no me estoy refiriendo a lo que se están imaginando. No me malinterpreten ustedes son libres de hacer lo que deseen, si me hago entender. Pero, aunque “perpetuar la especie” se comprende universalmente como apareamiento y embarazo, lamentablemente toma demasiado tiempo y, seamos realistas, no contamos con nueve meses.

- Ya te estoy comprendiendo Cira. ¡Clonación! – dijo Brennan con

una amplia sonrisa.

- Un momento - interrumpió Agatha – aunque el proceso de clonación es rápido, la incubación del clon lleva exactamente el mismo tiempo que la gestación del feto en el vientre materno.

- Si, tienes razón Agatha – dijo Cira – pero yo desarrollé una forma de que el proceso de gestación in vitro sea muchísimo más rápido. Créeme, en menos de tres meses podría existir una nueva vida entre nosotros, y lo mejor del caso es que podemos mejorarla cuanto queramos. Podemos crear seres humanos que puedan hacer frente a estas aberraciones en un futuro.


- Y cómo lo vamos a hacer. Aquí encerrados jamás podríamos – dijo Brennan – Ese loco de Gilliam con seguridad volverá, a lo mejor ni si quiera contamos con los tres meses que dices necesitar. Y si lo logramos ¿en realidad crees que ellos van a permitir que esas criaturas vivan? Por favor, las matarán igual que a todos nosotros.

- Ya lo he pensado, Cobalt – dijo Cira – Es por eso que tenemos que salir de aquí.

- ¡Estás loca! Moriremos si lo intentamos siquiera.

- Es posible, Agatha – dijo Brennan – pero francamente prefiero morir intentándolo que quedarme aquí y esperar pacientemente a que uno de esos monstruos se apetezca de nosotros.

- Creo… que tienen razón pero; ¿Cómo lo haremos?

- Tranquila compañera, ya se nos ocurrirá algo. Por ahora lo principal es ponernos manos a la obra con lo que he ideado.

Así, comenzaron con los procesos necesarios: muestras de sangre y semen, extracción de óvulos vivos; Rossembaum se puso en la tarea de dar a sus compañeros lecciones relámpago de clonación y genética que tuvieron que asimilar sí o sí, lo demás lo irían aprendiendo sobre la práctica con la supervisión de la experta.

Cada dia venía Gilliam a vigilar cómo trabajaban en el plasma, ellos fingían trabajarlo y hacer su mejor esfuerzo en ello, mas, únicamente le practicaban ligeros cambios como exceso de fósf

oro y magnesio para incrementar el amargor o niveles de oxigenación para lograr cambios de color; la verdad eso en nada cambiaba las propiedades nutritivas del plasma pero Gilliam quedaba momentáneamente complacido y los dejaba en paz para que continúen trabajando.

Mientras ellos seguían con lo que en realidad les ocupaba: sus clones.

En pocos días lograron la fecundación de los óvulos y presenciaron como en solo dos semanas el cigoto se había convertido en un feto casi totalmente formado, tal como normalmente sería uno de 3 meses de gestación. Cira Rossembaum no había mentido, su ciencia era simplemente genial.

Pero ahora surgía un nuevo inconveniente: había que buscar la manera de salir de ahí ¿pero cómo?

Agatha había trabado una ligera amistad con el vampiro que los alimentaba, él le había confesado que hacía muy poco tiempo había sido humano, que lo habían convertido en lo que ahora era sin su consentimiento solo para que les sirviera casi como un esclavo y sentía por Khalú y Gilliam casi tanto temor y aversión como ellos.

Tenían que tratar que él los ayudara, no había nadie más en quien poder confiar. Cuando se lo explicaron el joven vampiro se retiró casi despavorido, era atroz la idea de intentar siquiera ayudarlos, Khalú y Gilliam lo destruirían de manera terrible.

Los días que siguieron, el joven les llevaba sus alimentos sin mirarlos ni dirigirles la palabra; los tres científicos estaban desolados, habían perdido la única oportunidad de salvarse y hasta temían que el muchacho les traicionase. Pero un día fue él quien les habló primero: haría lo que ellos le pidieran, siempre y cuando

pudiera hacerlo, pero los ayudaría con una condición; que él se iba con ellos.

Los jóvenes aceptaron y no cabían en sí de gusto. Cira sabía que quizás había un lugar en toda la tierra a donde la devastación aun no hubiera llegado: el laboratorio subterráneo del acelerador de partículas.

Allí varios amigos y colegas suyos seguramente aun se encontrarían a salvo, o al menos eso esperaba ella. Sin pensarlo mucho colocó las cápsulas donde se gestaban los clones dentro de un maletín especial para transportarlos y realizó una anotación que luego entregó al joven.

-Trata de sacar esto sin que nadie te vea – le dijo – trata de hacer llega

r esto al lugar que te he anotado.

-Pero… ¿cómo voy a hacer eso? – preguntó el joven

-Ese, mi valiente amigo, es el primer favor que nos vas a hacer. Encuentra la manera y que sea pronto por favor. Una vez que esto esté a salvo entonces será más fácil salir de aquí.

El joven se retiró convencido de que encontraría la forma de hacer llegar la carga a su destino.

Al día siguiente aun no lo había hecho, ni al siguiente pero al tercer día les anunció que lo que le habían encomendado ya se había hecho y que la carga estaba en camino a su destino. Ahora solo tenían

que idear un plan para salir de ahí los cuatro

Al día siguiente pasaron hambre pues su amigo oscuro no se presentó a atenderlos , Agatha de Souza tuvo un mal presentimiento pero Cira Rossembaum trató de mantener la calma de manera optimista, sin embargo Brennan cayó en cuenta de algo: hace varios días que Gilliam no había bajado a importunarlos.

Por la noche recibieron visitas.

- Muy buenas noches mis queridos genios – dijo una sonriente Khalú al franquear junto a Gilliam la reja que los mantenía prisioneros - ¿Cómo vamos con ese plasma sintético? Me cuenta Gilliam que han trabajado denodadamente para mejorarla, pero que aparte de hacerla terriblemente amarga

no han logrado ningún otro adelanto- mudando súbitamente de expresión agregó – díganme ¿a qué están jugando?

-No comprendemos, señora – Dijo Brennan – es verdad hemos estado trabajando en ello pero lamentablemente… una ligera risa le interrumpió

- Doctor Brennan por favor, no quiera tomarme por tonta; ninguno de ustedes lo haga. Yo he tenido demasiada paciencia con ustedes, demasiada en verdad. Ahora seamos adultos maduros y hablémonos con la verdad. Tú – dijo señalando a De Souza – ¿se puede o no se puede mejorar ese plasma? ¡Habla!

- Lo estamos intentando, señora…

Khalú se movió tan rápido que casi ni se notaron sus movimientos, tirand

o al piso una pesada mesa llena de instrumentos por la violencia de sus movimientos, atajó a la científica por la dorada melena obligándola a ponerse de rodillas.

-¡He sido amable doctora De Souza! ¿no he sido amable con ustedes? ¡Sí lo he sido, demasiado quizás! Y si hay algo que yo detesto es que me quieran engañar cuando he hecho el esfuerzo de ser amable- le decía mientras con la boca contraída y mostrando sus colmillos y los ojos encendidos con un fulgor rojo la mantenía de rodillas – Ahora voy a preguntártelo una última vez y más te vale que seas honesta como sin duda te lo enseñó tu mamá ¿Es o no es posible mejorar, por no decir perfeccionar, ese plasma sintético?

Temblando y al borde de las lágrimas, casi inaudiblemente Agatha de Souza contestó

–No, ya no es posible mejorarlo más.

Al oír estas palabras Brennan y Rossembaum, que se habían mantenido paralizados observando la terrorífica escena clavaron la mirada al piso seguros de que su compañera sería asesinada en ese preciso momento sin que ellos pudieran hacer absolutamente nada.

Gilliam, desde la entrada de la celda, observaba sonriendo complacido.

Sin embargo, contra todo pronóstico, Khalú soltó la doctora, e incluso la ayudó a incorporar

se, sonriendo mientras sardónicamente le acomodaba el cabello.

- Bueno – suspiró Khalú aparentemente muy calmada mientras se dirigía hacia los otros dos científicos – entonces me quieren explicar por favor ¿qué han estado haciendo todo este tiempo aparte de jugar infantilmente con los niveles de magnesio en la fórmula? De antemano advierto que quiero la verdad.

-Señora… créanos por favor lo hemos intentado pero desde el principio se le dijo que…

- Cira, Cira, Cira. Rossembaum es tu apellido ¿no? ¿Alguna vez te dije que te contraté porque, después de revisar tu hoja de vida me pareciste simplemente sensacional? Cuando tuve tu hoja de vi

da en mis manos y miré tu fotografía, donde te veías muy hermosa por cierto, pensé que tú podías formar parte de este nuevo mundo que voy a crear. De hecho mírate, estás aquí mismo ayudándome a crearlo y ¿qué crees? Tus conocimientos te hacen tan valiosa para mí como esa sangre falsa que te pedí que crearas. Pero, escucha esto: que seas valiosa no te vuelve imprescindible. No negaré, y espero no escandalizar a nadie, cuando a riesgo de ser descarada digo, que me encantaría tene

rte como mi compañera personal para toda la eternidad. Sin embargo, no tientes a tu suerte y deja de hacerte la tonta o pretender hacerme pasar a mí por una. ¿Qué no acabo de dejar en claro que detesto que me mientan? Porque si lo que viste hace un momento no fue una demanda por demás clara, puedo hacerlo aun más claro para ti – Volviéndose hacia Gilliam agregó – Gilliam, el paquete.

El científico hizo una seña detrás de él y apareció uno de sus temibles ayudantes

portando una bolsa negra que depositó en las manos de Khalú, quien sonreía mie


ntras, sacando su contenido les decía - Yo no sé de qué va el asunto que hay en esta bolsa, verán yo no fui a la universidad como ustedes o como Gilliam, él más o menos ya me explicó pero quisiera que ustedes tres me hagan el favor de aclarármelo - se interrumpió mientras colocaba sobre una mesa tres capsulas de cristal llenas de un líquido algo viscoso y provistas de un generador de oxigeno, en el que flotaban lo que parecían ser tres pequeños fetos - ¿Y bien? – dijo mirándolos expectante - oh, por favor no todos a la vez ¡Ya díganme qué demonios significa esto!

Ambas jóvenes se derrumbaron sollozando, mientras Brennan con los puños apretados pensó “ese mal nacido nos ha traicionado”

- Oh Doctor Brennan por favor – dijo Khalú como si hubier

a leído sus pensamientos – por favor no vaya a pensar que alguien en quien depositaron su confianza ha jugado con ella se lo suplico, es más yo jamás podría permitir que el buen nombre de alguien quedara en entre dicho pues si hay algo que yo valoro es la confianza. Déjeme mostrarle algo que le aclarará con creces sus dudas.

Khalú chasqueó los dedos y al instante ingresó el otro ayudante de Gilliam sujetando por los cabellos la cabeza, aun sangrante, del joven vampiro que les alimentaba, con un espantoso rictus de terro

r grabado en su rostro.

Al ver esto Brennan cubrió su rostro visiblemente asqueado mientras las dos mujeres se abrazaban sollozando.

- ¿Ven? No han sido traicionados; este pobre muchacho fue torturado con extrema eficiencia para revelarnos la verdad. De hecho jamás la dijo. Uno de nuestros amigos aquí presentes se vio en la penosa obligación de beber un poco de su sangre para descubrir qué es lo que estaba pasando, por supuesto antes de arrancarle la cabeza. Ay pobre muchacho - suspiró Khalú – que valiente era, ojala hubiera sido así de fiel para conmigo, le hubiera ido tan bien.

- ¿Qué haremos ahora con ellos, Señora? – preguntó Gilliam


- Recuérdame algo Gilliam ¿El plasma ya no se puede perfeccionar, no?

- No, ya dijeron que no se podía hacer más.

- Y ¿ya se agotaron todas las opciones para la clonación del sujeto?

-Sí Señora, tampoco hay nada más que hacer allí.

- ¿Tenemos algún otro uso para ellos?

- No que yo sepa, a menos que le esté ocurriendo algo, Señora.

- No, la verdad es que no.

-¿Entonces?

- Entonces Gilliam… empieza con Brennan.

A una mirada fulgurante de Khalú los ayudantes salieron del recint

o cerrando tras de sí la pesada reja, mientras, con un veloz movimiento Gilliam aprisionaba a Cobalt Brennan desgarrando salvajemente su cuello, drenándolo de inmediato.

Del mismo modo Khalú retuvo a la doctora Agatha de Souza mientras Cira Rossembaum corría hacia la reja e inútilmente entre gritos y sollozos intentaba abrirla.

Cuando ya no hubo ni una gota de sangre en su víctima, Khalú dejó caer pesadamente el cuerpo al piso y se encaminó lentamente hacia Cira, quien se apretó contra la reja sollozando desesperadamente.

- Shhhh… - indicó Khalú mientras acunaba entre sus brazos a la joven, quien casi sin notarlo le suplicaba que no le hiciera daño.

- Tranquila, tranquila – susurraba Khalú mientras acariciaba los cabellos de la joven - ¿te quieres quedar conmigo? ¿Si te dejo vivir te quedarás conmigo?

- S-si… si me quedaré pero no me mate ¡por favor no me mate!

- Claro que no pequeña, claro que no. Tranquila – repetía Khalú mientras lentamente iba acercando su boca a la de la joven, empezando a besarla suavemente. La joven, temblando descontroladamente aceptó el beso deseando salvar su vida; pero de pronto abrió los ojos desmesuradamente y mientras se sus gritos de terror se ahogaban dentro de la boca de Khalú dos gotas de sangre se derramaban por sus comisuras. Cira Rossembaum se debatía intentando liberarse del abrazo mortal de aquella poderosa mujer, pero poco a poco sus movimientos se fueron deteniendo mientras su vida era drenada junto con su sangre en el beso traidor de su asesina.

Luego, todo fue absoluto silencio, los cuerpos de los tres científicos más notables de su tiempo yacían secos y sin vida en el piso del laboratorio que les había servido de prisión por tanto tiempo. Khalú miraba fijamente el cuerpo de la hermosa joven, casi con lástima, cuando una carrasposa voz la hizo volverse.

- Ejem… me hubiera dejado al menos un poco; quiero decir, yo sé que usted no conserva los recuerdos de sus víctimas y a decir verdad el conocimiento de Brennan era tan vasto que me hubiera gustado conservar algo de la ciencia de la israelita también. Ella era un verdadero genio de eso no tengo duda.

- ¿Su ciencia, es lo que quieres? Estás rodeado de ella, Gilliam – dijo Khalú señalando a su alrededor – Aquí la tienes te la entrego, úsala sabiamente y por tu bien no te me aparezcas delante en mucho tiempo; de preferencia cuando lo hagas, que sea con muy buenas ideas de cómo utilizar todo esto en nuestro beneficio.

Diciendo esto Khalú se marchó del lugar sin mirar atrás.

Gilliam miró a su alrededor sonriendo más complacido que un niño encerrado en una juguetería.

-lh lo haré Khalú, ya lo verás y quedarás muy complacida…




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