9.4.12

BUSCANDO AL PAJARO ROJO - Primera parte


- Recibimos correo del colorado – dijo Doña Pepa sacudiendo un sobre blanco.

- ¿Pregunta por mí?

Doña Pepa sonríe al escuchar la pregunta y dice:

- ¿Quieres leer la carta primero?

- ¡Si! – exclama el muchacho arrebatando el sobre de la mano de la mujer y desapareciendo por el portal de la casa con rumbo incierto.

Las piernas delgadas de Felipe recorrieron las calles empedradas hasta la calle Panamá en donde se acomodo en la vereda a leer la carta del colorado.

El olor del cacao inundaba las fosas nasales del muchacho quien observaba el sobre reuniendo el valor para abrir y leerlo. Lanzo un suspiro, esbozo una sonrisa y luego de rasgar el sobre leyó su contenido con gran emoción:

Saludos familia, ¿Cómo esta la gente allí?, ¿hay noticias de Cuenca?, espero estén todos bien. Al principio del viaje todo fue medio difícil, vieran como se quejo el guineo pero luego todo fue mejorando un poco, por estos tiempos el viajar así con poco dinero es una mierda perdonen la palabra pero con tanto relajo económico, ayer almorcé en Río de Janeiro y ahora estoy acá en la habana. No tan bien como dicen los gringos, es una mierda fuera de la capital, pobreza y miseria, me late que en cualquier momento se arma la bronca contra batista. No me voy a quedar mucho aquí, mejor que no me coja el relajo cuando de verdad se arme la grande. De Aquí me voy a México y lugar a USA porque dicen que ahorita esta todo bien, no veo la hora de regresar pa comerme un buen bolón de chicharrón. Salúdenme al Rodrigo, espero que aun no este molesto conmigo y cuando regrese les prometo traerles regalos a todos del viaje.

Besos y Abrazos,

Esteban

Después de leer la carta Rodrigo subió su mirada hacia la gente que pasaba por la calle, la última vez que vio a su hermano fue antes de que él se fuera en aquel viaje, cuanta furia sintió en ese momento y cuan arrepentido se sentía ahora. Mientras meditaba sobre eso una curiosa música llego a sus oídos, no era como nada que el hubiese escuchado nunca en su joven vida; decidió acercarse a ver de que se trataba. Guardo la carta en el sobre y este en el bolsillo trasero de su short para acercarse a la gran multitud que se aglomeraba en el Malecón cerca de la estatua de los libertadores.

El grupo de curiosos que estaban aglomerados era grande pero eso no impidió que el chico a punta de empujones y pisotones llegara hasta el interior mismo del círculo de curiosos para ver el espectáculo que allí se desarrollaba. Unos ojos cafés se posaron sobre Rodrigo mientras caderas delgadas y dulces danzaban al son de aquella música que sonaba antigua y alegre al mismo tiempo. El espectáculo hipnotizo al chico al igual que al resto de la gente como si se tratase de un hechizo. La joven de piel canela danzaba al ritmo de la música de guitarra que tocaba un viejo de barba blanca. El vestido de la chica parecía flotar sobre su suave piel mientras que sus cabellos parecían delgados hilos de noche y oro acariciando el aire. Parecía un sueño. Un pájaro rojo tatuado en el hombro derecho de la chica era la única imperfección en aquel cuerpo y aun aquella imperfección la hacia ver mas bella.

Rodrigo quería conocerla, hablarle, pero la música lo tenia congelado al igual que a los demás espectadores.

En el momento en que el espectáculo estaba en su punto mas álgido fue cuando dos grandes manotas me hicieron a un lado para presentarse el comisario Carbo con varios policías para llevarse presos al viejo y a la bella chica que bailaba y al grito de: << Están arrestados >> la gente que estaba alrededor empezó a correr de una lado a otro dando tiempo al viejo de la guitarra y a la muchacha a desparecer entre el caos de la gente.

Rodrigo corrió entre la multitud esperando alcanzar a la muchacha, tal vez saber su nombre pero ya era tarde, ella y el viejo de la guitarra habían desaparecido.

No quería regresar a casa aun, Doña Pepa estaría preparando el almuerzo y de seguro lo mandaba a la plaza y en estos momentos solo tenia cabeza para aquella misteriosa muchacha. Decidió caminar hasta donde Antonio para jugar algo de fútbol esperando espantar aquella chica de su mente.

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