20.8.06

Sin titulo

La brisa nocturna inunda mi cuerpo. Mi piel tirita pero no dejo que nadie se fije que bajo mis ropas la piel se me pone de gallina. Mi hablar agresivo hace que todos a mi alrededor me respeten; todos creen que pertenezco a alguna de esas peligrosas bandas del sector, he mentido tan bien que a veces hasta yo me creo esa mentira, es que vivir en la calle desde los siete años no ha sido fácil para mi.

- Ya maestro yo le cuido el carro vaya tranquilo – digo mientras un señor bien vestido se retira a divertirse casi sin percatarse de mi presencia.

La noche es fría, casi todas las noches lo han sido para mi desde que estoy en la calle pero eso ya no me importa mucho, ya estoy acostumbrado al frío y al viento, aun así a veces tiemblo pero evito que mis amigos me vean temblar, un signo de debilidad podría fregarme el puesto cuidando carros que me gane por este sector.

- ¿Qué te pasa pues Piquen? No me vas a decir que te da frío – me dice un guardia que me

conoce.
- No mi pana, acá que ando con algo de sueño pero ya pues caminando se me pasa
- Ya pues pelao nos estamos viendo cualquier cosa pilas.
- Ya mi pana nos vemos.

En realidad esta noche en particular me muero de frío y de hambre pero yo mejor me quedo callado. Hay un festival por aquí parece pues hay mucha gente la verdad lo único que espero es que me den algo por cuidarles los carros a estos manes.

- Ya pues chao, nos vemos – grita una voz la cual me parece conocida y viro mi cabeza para

observar de donde sale esa voz.
- Oe, oe acá – grito sonriendo mientras agito mi mano.

Al principio casi pasa sin fijarse en mi como la mayoría de la gente pero de pronto se detiene y me observa, me devuelve el saludo y me sonríe.

- Habla pelado, ¿qué haces acá?
- Ya pues yo trabajo acá.
- Este man del moreno me dijo que trabajabas por allá en la zona rosa.
- No mi pana acá te trabajo o sino por la universidad, ¿qué anda haciendo?
- acá tomando unas fotos ¿y tu?
- Yo camellando un chance pero vamos pues a dar una vuelta como tu eres mi pana y no te

veo a los tiempos.

La conversación se hace larga pero en parte entretenida con el muchacho, parece mayor a mi aunque no muy viejo así que con el me siento mas cómodo, no puedo evitar sonreírle y como tiene cámara en mano me fotografía me siento tan feliz que alguien me note pero vuelvo a mentir sin darme cuenta le cuento algo de mi vida y mezclo la mentira con la realidad para explicarle algo de mi entre foto y foto.

- Bueno flaco fue divertido pero ya me debo ir – me dice mientras trata de despedirse de

mi.
- ¿a dónde vas? – le pregunto con la esperanza de que el buen momento no acabe.
- A mi casa.
- ¿Puedo ir contigo? – le pregunto.
- Supongo

Y mientras caminamos a su casa el me habla de su vida y sus gustos de sus sueños e inquietudes de las cuales yo casi no presto atención, la verdad tengo algo de miedo de lo que me vaya a hacer una vez en su casa y es que en la calle se ve de todo y se hace de todo para sobrevivir, por segundos tenia dudas de haber hecho lo correcto pidiéndole que me lleve a su casa.
Al llegar a su casa después de muchas vueltas me impresione por aquella gran casona que se vislumbraba ante mis ojos, ¨ es alquilada ¿eh? ¨ me dijo para quitarme la cara de impresión que mi rostro se dibujaba, al entrar fuimos directamente a su cuarto el cual aunque algo vacío tenia cosas increíbles para alguien como yo.

- ¿tienes hambre? – me pregunto el aunque me había visto devorar un par de choclos en el

camino.
- Si
- Espera ya te traigo algo

Mientras estaba solo pensé en llevarme algo, un recuerdo para conmemorar mi vista a este lugar pero no quería que se sintiera traicionado de mi parte y que su confianza se viera desecha al hacerlo. Me brindo no solo comida ese día, también cariño, un cariño el cual no había sentido en mucho tiempo y aunque nunca me toco de forma indebida una parte de mi deseo que lo hubiera hecho.
En un momento de descuido de el tome algo suyo, estaba algo nervioso por haberlo hecho, quería salir rápidamente aunque le dije que me esperara para llevarme las fotos en mi mente pensé en nunca regresar, lo mire y a punto estuve de devolverle aquel objeto sin embargo mis ojos negros lo miraron y le dijeron adiós aunque el no lo supiera en verdad.
Tres noches pasaron. Tres noches en las que pensé que el saldría de alguna esquina para vengarse. Pero nada paso.
A la cuarta noche el surgió de las sombras cuando estaba conversando con un par de viejos cuida carros, se sentó en unas escaleras cercanas y mientras me observaba me hizo señas para que me acercara. Camine hacia el y este se levanto y me indico que lo siguiera hasta la plazoleta cercana donde había un guardia que era mi pana y al que le hice señas que le echara un ojo por si acaso.

- Habla mi pana, que hace que no lo he visto.
- Dime una cosa, ¿te llevaste mi celular?
- Oye, ¿que, que cree que yo soy que? – le balbuceaba mientras desviaba mi mirada de la

de el.
- Solo respondeme si o no.
- ¡No! – le grite – y mira yo toy piteado con dos guardias y cuidado porque yo pertenezco a

una banda, no me toque y yo no lo toco.... – empecé a decir mas cosas mientras el
respondía que no le importaba.
- Te abrí mi hogar y así es como me pagas – me respondió el con el rostro lleno de tristeza y

decepción – pensé que eras diferente a los demás pero eres igual que todo el mundo – me
dijo mientras me acariciaba el rostro y yo le respondía quitando su mano con furia de mi
cara.
- ¿Qué carajo te crees? – le dije molesto.
- No es quien me crea Felipe, es quien soy – me dijo mientras sus ojos color miel

derramaban lagrimas de sangre y de su espalda emergían dos grandes alas blancas – soy el
mensajero de la muerte pensando en probar si eras digno de mi compañía pero lo único
que mereces es la muerte y el olvido.

Eso me dijo y aunque el guardia que se encontraba cerca al principio trato de acercarse para darle un susto el asustado fue el al ver aquellas grandes alas y salio corriendo aterrado mientras aquellas cosas blancas me abrazaban y sus manos se aferraban a mis hombros como garras.
Todo era oscuridad.
El frío se intensificaba mientras mi sangre hervía y un dolor tan intenso como nunca antes e sentido se apodero de todo mi cuerpo. Creo que llore, no se, lo que si se es que ese día morí y a nadie le importo, el único al que le pudo haber importado fue aquel ser que me mato.


J.A.N.A.C.

1 comentario:

dark ikari dijo...

tengo que leer con mas atencion pero esta interesante

feliz fin de semana a todos