27.5.19

Aminta Buenaño opina sobre mi novela...

Sobre Shinjuku blues:

Es una historia que se construye sobre la base tácita de una verosimilitud lograda, en la que desfilan progresivamente personajes de variada luz que van poblando el discurso narrativo, de una manera ágil, dinámica y a ratos matizada por el buen uso del suspense como un recurso necesario y prudente.


Es un trabajo audaz que busca trascender más allá de los territorios conocidos. Apuesta con éxito, por una mirada más distante, más abierta a la distancia lejana. El autor sitúa el relato en una realidad para nosotros extrapolar: el mundo oscuro de una Tokyo que vislumbramos desde el otro lado de la esfera; donde se elabora el abordaje de una historia en la que predominan todas las emociones juntas desbordando los límites permisivos y posibles. Se transgreden abiertamente las fronteras vivenciales en una suerte de aventura escabrosa muy cercana al thriller en las que se escuchan con fuerza las voces propias de unos personajes definidos con precisión.


Novela audaz, provocadora, suscitadora de reflexiones de ruptura que se leen entre líneas, Shinjuku blues está llamada a convocar, sobre todo, una emocionalidad intensa, muy intensa.


21.3.19

‘Fiesta de sangre’


Por: José de La Cuadra jr.


El amor y la ambición llevan a ciertas personas a caminar senderos inimaginables. Caminos sin retorno por el que transitan de la mano de sus peores sentimientos…



Todo se conoció a las 6:40 de la mañana del miércoles 25 de septiembre de 2018. Esa ‘fiesta de sangre’ había sido planeada hacía poco más de un año. Ese día sería el punto final, ‘la celebración’…



El desgarrador grito de una mujer hizo añicos la paz del sector Saltillo, un exclusivo lugar en el que se encuentran las urbanizaciones más ‘peluconas’ de esa ciudad de 2 millones 291 mil personas enclavada en la desembocadura del más bravío río del pacífico suramericano, Guayaquil. El alarido se esparció, adolorido, desde esa casa a varios metros a la redonda.



Los vecinos del sector salieron confundidos, muchos aún sin coordinar un pie con otro, sin saber de dónde provenía el lastimero llanto femenino que interrumpió la tranquilidad de la mañana de aquel día que quedará por siempre marcado para todos de la colonia conocida como ‘La Colina’, lugar en el que sus entrañas queda aún la vivienda.



Uno de los vecinos temeroso de lo que había ocurrido llamó al guardia del conjunto privado y, este a su vez, a la policía. Mientras llegaban, los gritos continuaron como si se tratara de una sirena ambulante. Uno de los encargados de seguridad se armó de valor e ingresó a la casa No 6, de la calle 66. Cuando la tuvo frente a frente la reconoció: era la señorita Patricia, la hija de doña Mariela y hermana de Carmita, una familia de bien que moraba en esa casa desde hacía una década.



Cuando entró vio todo desordenado. Subió al segundo piso y vio a Patricia frente a frente. Estaba en una silla, sentada y atada de pies y manos. El pánico le transformaba la cara angelical de costumbre por un rictus de terror... Aunque creyó que todo era cierto, por allá muy lejanamente le surgió la inexplicada duda de que si todo era así como se veía…

                                                                                                                                                                    Continuara...

7.2.19

La lengua asesina

Por: José de la Cuadra Jr.

Cuando leí sobre el linchamiento en Posorja hubo una mezcla a partes iguales de sorpresa y fastidio; sorpresa por la magnitud del evento y fastidio porque en cierta forma me siento identificado, no por ser una persona con un pasado criminal ni mucho menos sino porque lo de Posorja sucedió por un rumor que se regó como pólvora donde afirmaban que eran secuestradores de niños, cosa que se desmintió después de que las tres personas ya habían fallecido.
Toda mi vida he sido presa de rumores y chismes de personas mal intencionadas donde se ha afirmado que soy un ladrón, un drogadicto o cosas peores que prefiero no reproducir, todo porque soy diferente, hablo diferente, visto diferente, leo y escucho música de manera diferente, se que no soy el único que es presa de rumores mal intencionados de vecinos o falsos amigos cuya lengua es mas afilada que el machete pero hubo uno en donde hasta de brujo se me acuso y termine por explicarle a un policía que era un mal entendido para vergüenza mía y de mis padres y es por eso que me siento parcialmente identificado y ligeramente fastidiado.
El linchamiento se ha vuelto un arma común para el pueblo en especial en años recientes, para ejemplo un par de fechas a recordar: el 9 de marzo del 2018 un hombre fue atado a un poste y quemado en el sur de Quito luego de que supuestamente asaltara a un hombre, en Portoviejo en cambio, el 16 de octubre del 2018 la policía evito que una turba linchara a dos sujetos que supuestamente robó a un adolescente en el parque Las Vegas. El ataque en grandes grupos de personas hacia delincuentes es algo ya común en ciertos pueblos del Ecuador y conversando con varios amigos y conocidos concluyen que hay varios que son importantes señalar como: la desconfianza hacia las autoridades y el sistemas de justicias, pero el mas importante y el tema que trataremos aquí es el dejarse llevar por rumores o chismes.
Lo de Posorja es el segundo linchamiento efectivo en menos de ocho meses y el mas impactante al punto que periódicos y canales de televisión incluso del extranjero han reportado el ataque de la turba a la unidad policial y la subsecuente matanza de los 3 delincuentes que al final no eran secuestradores sino que, según la policía, habían sido detenidas para ser investigadas por delincuencia común.
Comparar los rumores y chismes de los que fui y aun soy presa con los que terminaron con estas personas que están mas cerca de la delincuencia de lo que yo estaré en toda mi vida podría leerse absurdo a primera vista pero analicemos un poco esto, sino fuera por los rumores iniciados por una madre de familia la turba no se hubiera formado y si el ecuatoriano común no desconfiara tanto del sistema de justicia del país no hubiera atacado la unidad policial y ahí es cuando me entra la duda, ¿Qué pasaría si eso me hubiera pasado a mí? Y es la pregunta que debe hacerse cada lector porque a pesar de que no seamos delincuentes los chismes pueden terminar hiriendo y los rumores matando.