27.8.20

Escritor

 Adoro ser el centro de atención en una sala donde no estoy presente; que murmuren sobre mi a mis espaldas y me lloren o me odien con locura.

Me gusta mantener mi oscuro anonimato en una extraña fama que baila entre los conocidos que me admiran secretamente y aquellos que me desprecian públicamente.

Tal vez no debería decir eso, soy un simple insecto aunque tenga infulas literarias, lo máximo que puedo hacer es zumbar entre la basura, pegado a las paredes de baños públicos y bibliotecas abandonadas, plasmando mis historias, soñando entre tantos bichos como yo en publicar un libro para humanos e insectos por igual.

Aun con todos esos sueños siento que la fama me llega de forma fugaz con el zumbar del matamoscas a pocos centímetros de mis alas.




1.7.20

El Aullido de las Moscas-borrador (audio libro Pt.1)


El borrador de lo que será el audiolibro de mi primer libro que escribí: El Aullido de las Moscas.
(Si desean adquirirlo en CD estara a 5 dolares, por ahora disfruten este bosquejo de lo que será)

20.6.20

El edificio maldito


Por: José de la Cuadra jr.

Cuando un pedazo de concreto se separó del enorme edificio céntrico aplastando a un humilde vendedor de lotería la gente de los alrededores se aterro, hubo gritos, llamadas de auxilio y alguno que otro sádico tomo unas fotos del suceso, pero cuando los curiosos se fijaron de donde había provenido aquel enorme pedazo de concreto todos quienes vivían se encontraban alrededor se tragaron sus palabras y huyeron del lugar evitando acercarse demasiado al cuerpo o al edificio cercano.
-          No entiendo, ¿Por qué actúan así? – preguntaba un extranjero que había presenciado aquella tragedia.
-          Es por el inmueble – le dijo un abogado que evitaba mirar la edificación.
El extranjero observaba el enorme edificio de 33 pisos de arquitectura clásica el cual se elevaba hasta ser coronada con una enorme antena metálica los ojos del gringo no presto atención a los gritos de la gente a su alrededor, solo se fijó en “algo” en uno de los pisos y ni se percató cuando la ambulancia que venía por el cuerpo del vendedor de lotería lo atropello dejándolo muerto con una expresión de terror en su rostro.



Una historia aborrecible desde su inicio.

El edificio del Foro Center se empezó a construir frente al legendario Parque Central en 1935 luego de desalojar a un grupo de adoradores del demonio de una vieja casona que fue derribada para edificar aquel edificio que iba a ser destinado para oficinas.
-          Ustedes nos expulsan pero una maldición caerá sobre quienes se atrevan a ingresar en el inmueble que ustedes construyen – exclamo un anciano mientras era arrastrado por la policía.
-          Cállate blasfemo – exclamo un cura quien fue uno de los que organizo la expulsión de los satánicos de la ciudad – tus palabras no tienen efecto ante los hijos de Dios.
Pero lo que el cura no sabía es que aquella secta maligna ya sabía cuál sería su destino y había consagrado aquella tierra al maligno haciendo que la bendición de cualquier hombre santo fuera inútil ante la presencia del mal en aquel sector.









-          Es el tercer accidente en esta construcción se lamentaba el arquitecto al observar cómo se llevaban a un albañil en camilla con un pie cortado por un terrible accidente.
La construcción del inmueble continuo a pesar de la gran cantidad de accidentes hasta que la obra fue inaugurada 2 años después de su catastrófico inicio.
-          Y recuerde arquitecto, nadie debe saber sobre quienes habitaban en ese lugar antes de que hubiera este edificio, ya hable con algunos amigos influyente sobre eso – le advirtió el administrador de la época al arquitecto.
-          Tranquilo Señor Mendez, después de todo lo que he visto no quiero poner un pie en ese edificio nunca más – le respondió el arquitecto notablemente asustado.
Una cadena de hechos aterradores.
Por un tiempo el Foro Center fue un edificio muy concurrido y sus diferentes oficinas fueron alquiladas por abogados de diferente ramas, notarios y doctores expertos en medicina general, su amplia entrada adornada con estatuas de mármol clásicas y un escritorio lujoso donde el recepcionista daba la bienvenida a ocupantes y visitantes era la entrada a un lugar lleno de lujos y tecnologías de última moda para la época, sin embargo en agosto de 1966 todo empezó a cambiar de una forma perturbadora.
-          ¡Se incendia la oficina del doctor Arnulfo! – exclamaba una muchacha que huía aterrada por el pasillo del tercer piso.
Pronto el incendio se tomó 4 pisos de Foro Center hiriendo a 10 personas y matando a 6 incluyendo al doctor Arnulfo conmocionando a toda la ciudadanía de la época.
-          Es horrible, yo estaba ahí por una consulta, de pronto el doctorcito se congelo, se echó alcohol y prendió un fósforo, no sé qué paso – declaro la señora a la policía con lágrimas en sus ojos.
El dueño del edificio se apresuró a renovar las oficinas dañadas y abarataron los alquileres para atraer nuevos clientes pero en lugar de eso muchos de los que habían estado alquilando por años esas oficinas decidieron abandonarlas alegando que se veían sombras y se escuchaban gemidos y aullidos que parecían provenir de las paredes.
-          ¡Estamos perdiendo plata! – exclamaba uno de los dueños en una reunión en el último piso del edificio – necesitamos ideas nuevas.








-          Podríamos dar la opción para que la gente que desee vivir aquí lo haga, no solo oficinas – sugirió uno de ellos.
-          También podríamos aceptar el trato para colocar la antena de retransmisión en el techo de este lugar, solo con eso ya tenemos ganancia asegurada por parte del gobierno – propuso otro.
-          Las dos son buenas ideas, ¿Usted qué propone? – le pregunto el jefe de la junta a otro de los copropietarios quien había permanecido en silencio toda la reunión.
El hombre de mediana edad no respondió a la pregunta, simplemente se levantó de la mesa y con su mirada fija en la enorme ventana del último piso se lanzó en un extraño estado de trance al vacío.
-          Las dos ideas se tomaran en cuenta – balbuceo el dueño que dirigía la reunión asombrado por la reacción de su compañero – ahora que alguien llame a la policía y salgamos de este lugar pronto.

Una construcción legendaria.
Después de aquel incidente con uno de los copropietarios los incidentes sobrenaturales fueron bajando de intensidad permaneciendo el 30% de las oficinas desocupadas, en 1968 se instaló la antena de retransmisión y se dio la opción de vivir en aquel edificio céntrico.
-          Buenas tardes, ¿Alquilara una nueva oficina? – preguntaba un abogado canoso a una pareja joven.
-          No señor, alquilaremos para vivir – respondía la muchacha.
El jurista parecía perturbado por aquella respuesta, la mayoría de los oficinistas se negaba a realizar horas extras y cuando marcaban las 5:00 p.m. abandonaba corriendo el lugar.
-          Buena suerte con eso – menciono el abogado caminando de forma rápida lejos del Foro Center.
A pesar de aquella regla auto impuesta de quienes laboraban en aquellas oficinas, todo parecía que se había tranquilizado hasta que una mañana de 1991 todo inició de nuevo.









-          Buenas tardes señor, ¿A quién viene a buscar? – pregunto el portero de turno a un delgado anciano vestido de traje elegante y sombrero.
-          A usted Don Mauro, su hijo desea verlo – dijo el anciano con una escalofriante voz de ultratumba.
El portero no entendía lo que el anciano decía, su pequeño hijo apenas había cumplido 2 años y el rostro de ese hombre no le era conocido, sin embargo esa voz le hacía sentir una urgencia de ver a su hijo haciendo que por unos segundos bajara su mirada de la desesperación que empezaba a sentir.
-          Señor, ¿Conoce a mi mujer? ¿Cómo sabe que mi bebe me necesita? – pregunto Mauro.
Pero el anciano ya no se encontraba en el lugar como si nunca hubiera estado allí.
-          Mi hijo… ¡Mi hijo! – exclamo Mauro abandonando su puesto de trabajo para tomar un taxi hacia su casa.
Por varias horas la portería del edificio estuvo abandonada hasta que el hombre regreso al lugar con su hijo de 2 años en brazos e ingreso al inmueble con una mirada demente en su rostro.
-          ¡Señor! No me pago la carrera – exclamo el taxista que lo trajo hasta el Foro Center.
Al no recibir respuesta el hombre busco a un policía que lo ayudara y pronto el conductor se enteró que el señor se había separado recientemente de su mujer y había secuestrado a su hijo, ambos refugiándose en el techo del lúgubre edificio.
-          ¡Mi hijo necesita ayuda! – exclamaba Mauro abrazando al infante quien no paraba de llorar.
La policía y los familiares de Mauro se reunieron alrededor del edificio iluminándolo con grandes lámparas, el portero había trancado la puerta del techo haciendo imposible devolver el bebe a la madre quien se encontraba histérica y pronto los curiosos y la prensa tapo cualquier acceso al lugar.


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